Dónde se esconde la respuesta
Mira tu página de servicios como la mira un desconocido. El rango de precios está dentro de una imagen. La zona donde trabajas es un mapa. Para agendar hay un widget que carga al final, o una línea que dice llámanos para una cotización gratis. Nada de eso está roto para una persona, porque la persona tapa el hueco levantando el teléfono.
Ese hueco es todo el problema. Un comprador que quiere tres presupuestos antes del viernes le pasa la tarea a un agente, y el agente lee lo que la página dice de verdad. Si la página dice llámanos, la página no dijo nada que le sirva.
Dos caminos hacia tu web
Sundar Pichai describió dos formas en que los agentes van a llegar a los sitios. Una es navegar las páginas como lo hace una persona. La otra son protocolos hechos para agentes, que llamó un enfoque mucho más escalable, capaz de funcionar en cualquier parte y al instante, aunque espera que tarden más en desarrollarse. Ve mucho impulso detrás de los protocolos de agentes y de pagos, y dice que ahí va a haber una evolución caótica, mientras los dos caminos siguen desarrollándose.
También dijo que el acceso por navegador es una forma muy elegante de trabajar, porque es lo que haría el usuario, y que mantiene los controles del usuario en su lugar. Google usa un user agent llamado Google-Agent para la navegación de sus agentes alojados, y lo clasifica como un fetcher disparado por el usuario, que por lo general no respeta robots.txt. Protocolos como el Universal Commerce Protocol de Google todavía se están estandarizando, así que los agentes que navegan van a seguir ahí durante esa etapa.
Texto plano, no widgets
El arreglo no tiene nada de vistoso. Todo lo que alguien necesita para decidir tiene que estar en la página como texto que se puede leer: qué haces, en qué ciudades y condados trabajas, cómo funciona el precio, qué incluye la primera visita y cómo se agenda una fecha. Si solo vive en una imagen, en un widget o en una llamada, no está en la página.
Esto no es rehacer tu sitio. Son las páginas de servicio, en frases simples, en el orden en que el comprador pregunta. El mismo texto que un agente puede leer es el que una persona repasa a las nueve de la noche antes de decidir a quién llama, así que no estás escribiendo para la máquina. Estás quitando el paso donde la respuesta exigía una conversación.
Qué cambia en tu semana
Lo hace una sola persona, y conviene que sea quien ya contesta cuánto sale y si llegan hasta acá. Toma las páginas de servicio de una en una, empezando por el servicio que trae más llamadas, y escribe las respuestas dentro de la página. Una semana de trabajo normal, sin herramientas nuevas.
El viernes haces la prueba. Lee cada página sin hacer un solo clic e intenta responder lo que pregunta un comprador antes de agendar. Cada respuesta que no encuentres en el texto es una venta que dependía de que alguien estuviera libre para contestar el teléfono, y ya no tiene por qué depender de eso.
